¿Qué distingue a las herramientas de Marena desde el punto de vista técnico y dónde aportan mayor valor frente a soluciones estándar del mercado?
Fabricamos todo el portfolio de herramientas integrales de metal duro: fresas, brocas, escariadores y un amplio abanico de herramientas especiales perfiladas, escalonadas, con distintos diámetros y geometrías. El 95 % de nuestra producción se basa en metal duro, aunque también fabricamos en acero rápido cuando la aplicación lo requiere.
En automoción contamos con una amplia experiencia en brocas especiales y fresas de alta producción, mientras que en aeronáutica trabajamos principalmente en fresado de materiales termorresistentes como Titanio o superaleaciones CrNi. En los últimos años, el sector defensa también está creciendo de forma notable para nosotros.
Nuestro valor diferencial frente a soluciones estándar reside en la adaptación precisa de cada herramienta a la aplicación concreta, combinando geometría, materia prima y recubrimiento para lograr procesos más estables, fiables y productivos.
Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy los mayores retos en los procesos de mecanizado, independientemente del sector industrial?
Hoy en día, el mayor reto en las operaciones de mecanizado es garantizar procesos estables y robustos. Las exigencias de los nuevos materiales y del mercado, especialmente en términos de velocidad de adaptación, precisión de fabricación y coste, obligan a trabajar con geometrías altamente repetitivas, precisas y fiables.
Para lograrlo, las tres “patas” esenciales – materia prima, geometría y recubrimiento – deben funcionar de manera coherente. La calidad del metal duro, la precisión de la geometría y un recubrimiento estable y constante son claves para cumplir con las expectativas del cliente.
Sin innovación continua en recubrimientos, sería imposible mantenernos al nivel que demanda la industria.
Hablemos de estos tres factores – materia prima, geometría y recubrimiento –, ¿qué significa cada uno de ellos?
La materia prima es la base. Contar con una gama de calidades de metal duro consistente, con diferentes durezas y tenacidades, para poder adaptarnos a la aplicación, es clave para garantizar repetitividad y fiabilidad en el proceso.
A partir de ahí, la geometría de la herramienta cobra un papel decisivo. Un diseño adecuado basado en un profundo entendimiento de la aplicación: la máquina, el material, la operación y las condiciones de mecanizado. Solo así es posible trasladar ese conocimiento a geometrías precisas y estables.
Por último, el recubrimiento. Elegir la capa adecuada es esencial para el rendimiento final de la herramienta, y para ello resulta imprescindible contar con proveedores como Oerlikon Balzers, que nos asesoran en la selección del recubrimiento más apropiado en función del tipo de operación.